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Se viene el frío

lunes 18 de abril de 2011
Mi estación del año favorita (puedo usar mucha lana!)
Pero mucha gente va a necesitar abrigo y no lo tiene.

Gracias al blog de Nauma me enteré que hay una campaña de Red Solidaria buscando tejedoras para tejer cuadrados y armar frazadas para repartir a la gente que vive en la calle.
Y quise compartirlo.

Porota

miércoles 2 de febrero de 2011
Es la nueva integrante de la familia...
Llegó siendo apenas un paquetito, en noviembre.

Y fue creciendo...
...traviesa...
...dormilona...
...mimosa...

Y con 5 meses, está hecha toooodo un personaje!
¡juguetona!

¡Traviesa y dormilona! (se durmió mordiendo la ropa mientras yo planchaba)
En fin, hermosa.
Lo bueno es que ahora que está más grande, nos deja dormir...
...al menos la siesta.




De vuelta

miércoles 26 de enero de 2011
No es que me haya olvidado de mi blog... Simplemente tuve ciertos inconvenientes que hicieron que no tuviese ganas o energía para publicar.
Laboralmente, desde que me cambiaron de oficina en agosto, mi vida ha sido un desastre total. Y al volver de la licencia médica, el caos fue in crescendo hasta que finalmente me cansé de el ambiente tóxico en que estaba trabajando y me fui al sindicato a pedir ayuda. Veremos si después de las vacaciones logro que me den un pase a otra oficina (crucemos los dedos, porque así como venía termino internada en el Esteves).
En medio de todo eso, el alma de mi abuelo decidió volver a su origen etéreo. Un trance muy difícil para mí. Lo extraño mucho.
Pero somos seres resistentes los seres humanos. Nuestra esencia es la paz y el amor y a veces la necesidad de cumplir nuestra misión en esta vida hace que podamos recuperarnos de las caídas de una forma que a nosotros mismos nos sorprende. A mí, por lo menos, me ha sorprendido la capacidad de sortear adversidades que he logrado. No sin ayuda, por supuesto... De los seres queridos y de mi nueva psicóloga, a la que le debo el monumento...
Y aproveché mis vacaciones para terminar unos cuantos proyectos que había empezado en el año, y para embarcarme en un aspecto más de mi amor por la lana.
Usé unas madejas que tenía hiladas, más unas nuevas que hilé mezclando lana y pelo de cabra y fui muy feliz tiñéndolas las dos tardes más calurosas de enero:

La primera de la izquierda y la cuarta son lana en un cabo. La segunda y la última son lana hilada en dos cabos. Las amarillas y grises son lana y pelo de cabra hiladas en un cabo semigordo. Hay otra de éstas en verde y gris que todavía se está secando.

¿Calor en enero? Naaa
Om Shanti.

Ironías

lunes 13 de septiembre de 2010
Cuando mi amiga-profe de matemática ad-honorem se enteró, me mandó un mensajito: "parece un chiste... estudiás matemática y tenés cálculos". Casi me muero, porque no me podía ni reír.
El martes pasado en el trabajo me empezó a doler la panza, primero una molestia, después como una puntada, y después no me podía enderezar, así que fui a ver al médico de tribunales y me mandó a la guardia más cercana. Y me dijo al cerrar la puerta "llamame cuando te operen". Yo me reí porque pensé que era un chiste. Pero nop. Me fui a la guardia del Policlínico, sin embargo, y me sorprendí cuando la doctora me dijo "te vamos a internar".
What? Jamás estuve internada y la idea no había ingresado como posibilidad jamás...
Pero la verdad me dolía mucho la panza así que me dejé internar nomás. Para colmo me había quedado sin batería en el celular y no podía avisarle a Gabriel... a duras penas pude dejarle el mensaje al padre antes de irme, que me iba a la guardia, porque él estaba en el banco y no podía atender el celular. Igual, conociéndolo, sé que me hubiese encontrado aunque no supiera nada.
Así que me fui con el papelito a área de internación y en un pasillo me lo crucé. Sentí un alivio...
Y a partir de ahí todo fueron enfermeras, pinchazos, máquinas (de electrocardiograma, de ecografía, de rayos X)... Y el miércoles me operaron de un cálculo en la vesícula. Ja.
Jamás me habían operado, ni me quebré un hueso, ni me hice una herida importante. Me dan impresión las agujas, no puedo ver sangre ni heridas porque me caigo redonda, y tengo 0 resistencia al dolor. Así que imagínense que por más sencilla que sea la laparoscopía, no fue un trance nada agradable ni entrar al quirófano (reeee asustada) ni mucho menos salir: mareada, más asustada que antes, y con un dolor en la panza peor del que sentí nunca (creo que agravado por el susto). Y cuando al otro día, más despierta, vi el drenaje colgando casi me desmayo.
Sí. Una cobarde. Lo reconozco.
Pero bueno, el viernes ya vine para mi casa y aunque todavía me duele bastante, ya puedo deambular y ¡a partir de ayer ya pude tejer!
Lo peor es que me aburro... pero estoy aprendiendo la lección que me enseñó mi cuerpo estos días. Si no parás por las buenas, parás por las malas. Me voy a desestresar, lo quiera o no. ;)
Lo mejor fue recibir tanto cariño y cuidados de tanta gente, especialmente de mis viejos y de mi amor...
Ah, ¿el tamaño del cálculo? Casi nada, como de una bolita de esas de vidrio con las que juegan los chicos...

Puse la piedrita en la pantalla y es exactamente este tamaño. No pongo la foto de la original por respeto a personas impresionables como yo ;)

Cuadrada

martes 7 de septiembre de 2010
¿Quién diría que un cuaderno mío iba algún día a contener esta información voluntariamente?


Lo que no quiere decir que mi cerebro también la contenga... Creo que recién ahora estoy entendiendo, luego de 5 clases en la facultad más 2 clases con profesor particular.
De todos modos, hoy tuve que auto sobornarme para contener mis ganas de avanzar con mi Veraniega y sentarme a hacer ejercicios. A la salida del trabajo pasé a buscar unos análisis por Lomas y de paso me traje unos souvenirs:


Y aún así tuve que poner todo mi amor sobre la mesa para lograr mantener el trasero en la silla (y la mente concentrada en los ejercicios)


El mate cocido saborizado con vainilla y miel logró darme ánimos.

Sin embargo, atravesar uno de mis peores temores estudiantiles no está siendo tan torturante... Le estoy poniendo onda. No estoy tan perdida como pensé que estaría y las clases no son tan torturantes como imaginaba. Se ve que no soy del todo cuadrada (¡cuak!).
Cuando yo puteaba cada vez que tenía que ir a clases particulares durante la secundaria, mi papá me decía que la matemática contiene poesía. Yo creía que me estaba cargando, pero estoy empezando a pensar que no estaba tan equivocado...

Inspiración

miércoles 25 de agosto de 2010
Hoy, pispeando mis blogs favoritos, encontré en esta entrada unas fotos maravillosas, absolutamente preciosas. Por eso, automáticamente fui a visitar la página del fotógrafo, y por supuesto deliré con las imágenes que tiene publicadas allí... Quitan la respiración.
Pero más me quitó la respiración una en especial.
No sólo por hermosa, que lo es, sino por lo siguiente (voy a rebobinar para que se entienda): como ya comenté antes, hace un par de años empecé la carrera de diseño de moda en CETIC, cursé sólo primer año y la tuve que abandonar por motivos que no vienen al caso ahora. Cuestión que ese año que cursé, en la materia diseño I el profesor (un ídolo total, Gabriel Lavaselli) nos había dado un trabajo muy lindo que disfruté muchísimo. Nos hizo escuchar 5 temas musicales muy diferentes entre sí y nosotros teníamos que anotar lo que sentíamos o imaginábamos al escuchar cada uno. Después, la idea era realizar una textura (con técnicas textiles en una primera etapa y con técnicas no convencionales en la segunda) inspirada en cada uno de esos 5 temas musicales. Digo temas musicales porque no todos eran canciones. Uno de ellos -y acá me voy acercando al meollo de la cuestión- era una pieza de piano de Bach hermosa (la verdad no recuerdo cuál porque los escuchamos una sola vez, simplemente para extraer de ellos la inspiración) y lo que sentí o imaginé al escucharla fue la siguiente escena: un lago otoñal. Un colchón mullido de hojas en la orilla y en la escena una pareja, que contemplaba pacíficamente el paisaje, unidos aunque no se miraban entre ellos. Se podía percibir la unión de sus almas, eterna. Pero a la vez no se sabía si se estaban reencontrando o despidiendo. O al menos, yo no lo pude decidir. Era como si la escena hubiese cobrado vida y ya no me perteneciera. Era como ver una película, o quizás un sueño, que si bien uno está presente, no controla lo que sucede... Y todo como a través de un velo... no sé cómo explicarlo de otra forma... como visto de lejos y a través de un vidrio sucio. Fue una experiencia absolutamente emotiva.
Pero ¿cómo representar en forma textil algo tan etéreo y a la vez tan gráfico? Uno de los requisitos era que no tenía que ser un collage. No podías recortar figuritas en tela y luego unirlas... Absolutamente nada literal. Luego de varias correcciones a los proyectos, sin pensarlo demasiado, empecé a cortar tiras de tul (el colchoncito de hojas y la profundidad y fluidez del lago), una especie de crepe (tela muy femenina) y corderoy finito (tela más masculina, más rústica), en tonos neutros y como apolvados, que pudiesen representar el velo, ese vidrio sucio y lo etéreo de la escena...
¿Y qué hice con las tiras? Les sumé un hilado finito de algodón con seda vegetal de Yanabey (brillamé) que tenía y las empecé a tejer. Comencé a tejer la escena. Un "fondo" de tul, un "cable" ella (con el crepe) y un "cable" él (el corderoy y el hilo de algodón  y seda). Y se empezaron a cruzar, a unirse, a alejarse... mostrando, justamente, que yo no sabía si se estaban encontrando o despidiendo, pero a la vez que sus almas siempre estuvieron y estarían conectadas de alguna forma.
Podrá decirse que es demasiado rebuscado... puede ser. Pero incluso todavía hoy al ver la textura siento que todo eso está ahí.
Y tuve que correr a buscarla al fondo de una caja guardada en el depósito cuando vi la fotografía que les decía. Porque casi me desmayo al ver por primera vez con los ojos lo que vi al cerrarlos y escuchar la melodía de Bach esa tarde hace como cuatro años:







El copyright de las fotos (excepto las de mi textil) pertenece a oprisco, su sitio web es:  http://oprisco.livejournal.com/

Divagando

miércoles 18 de agosto de 2010
Recién veía esta foto en The Sartorialist, uno de mis blogs favoritos... Ésa y ésta... Y pensaba, qué lindo es sentirse tan cómoda en el propio cuerpo. Lo sé porque alguna vez me sentí así. Y no hace tanto...
Por desgracia, a pesar de ejercitarme todo lo que puedo con Pilates y Yoga y de moverme todo lo que puedo dentro de mis limitados horarios libres, cada vez me alejo más de ese sentimiento de libertad. Siento que pierdo el control de mi cuerpo y es muy frustrante. No es sólo no poder volver a mi peso. Es sentirme atrapada en un globo, prisionera dentro de una cáscara blanda que me tira para abajo, me aplasta. Y en épocas como ésta, previas al período, siento que no soporto más. Ojo, no es que quiera estar flaquísima... simplemente cómoda en mi cuerpo.
Mi ginecóloga me ordenó varios análisis de los que todavía no tengo el resultado, porque hay una sospecha que puedo estar sufriendo desde hace muchos años de PCOS (síndrome de ovarios poliquísticos), una serie de trastornos producidos por la incapacidad del ovario de, justamente, ovular.
Por un lado sería un alivio encontrar una razón al caos que ha sido siempre mi organismo, pero estuve leyendo sobre el tema y vi que, si bien tiene tratamiento, no tiene cura, y que uno de los síntomas es la resistencia a la insulina.
No es una enfermedad tan grave, y supongo que bien tratada, por lo menos me haría sentir mucho mejor. Pero me bajoneó bastante la noticia. Sé que no tendría que haberme puesto a googlear nada sin un diagnóstico definitivo, y mucho menos sin hablar antes con la doctora, porque la imaginación vuela y palabras como "infertilidad" o "riesgo de diabetes" son fuertes... pero me ganó la ansiedad.
Así que, para empezar, probé con descargarme un poco acá que, después de todo, es un espacio mío, además de tejer un rato y tratar de descansar, que el cansancio hace que todo se vea peor.
Y para levantar un poco los ánimos, voy a actualizar un poco el tema tejido, que alguito nuevo hay.
En realidad no es nuevo, ya lo terminé hace rato, pero este sábado aproveché que vino la familia y puse a mi hermana a modelar mi Stardust tan y tan promocionado (yo no estoy en condiciones físicas y/o anímicas de modelar nada, y ella es reee top -atenti que el luquete ya estaba, yo sólo agregué el saquito) :



Como siempre, me gusta mucho más como le queda a ella...

Y ya que estamos actualizando el estado de viejos post... En éste mismo mostraba unas lanitas que compré para una manta. Pues bien. Cancelé el proyecto porque no me convencieron para eso, y finalmente terminé tejiéndome una bufanda. El patrón lo saqué de El Libro del Tejido de Para Ti del año pasado, sólo que la hice mucho más larga, para estrenar unas agujas suuuper largas que tengo.

Este es el modelo original
Y así quedó, muuucho más larga, la amé durante la ola polar... Los colores no salieron del todo fieles, pero están bastante parecidos.
La verdad, primero no me convencía demasiado, pero ahora me encanta. Será que compartimos varias tardes frías ;)
¿Saben qué? Ya me siento mejor. Tengo un poco de cuiqui porque finalmente mañana empiezo a cursar matemática, y la verdad estoy bien perdida en el tema, pero sé que mi estrella no me va a fallar. Voy a salir adelante, como siempre :)
Y para despedirme, acá les dejo un recordatorio (para mí también) del mejor remedio del mundo para todos los males:


("Recordar: del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón". Eduardo Galeano, de El Libro de los Abrazos).